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Mas Gircós (casa de colònies)

Mas Gircós (casa de colònies)

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Mas Gircós, S/N, 17850 Sant Ferriol, Girona, España
Alberg Alberg juvenil Alojamiento con servicio Campamento educativo Centro de retiro Centro para exploradores Hospedaje Salón de bodas
8.2 (170 reseñas)

Mas Gircós (casa de colònies) es un complejo de alojamiento orientado principalmente a grupos escolares, entidades juveniles y colectividades que buscan convivencias, colonias y estancias organizadas en un entorno rural. No funciona como un típico hotel de paso para viajeros individuales, sino como una casa de colonias con grandes dormitorios, literas y espacios comunes pensados para grupos numerosos que pernoctan varios días.

La propuesta de Mas Gircós se sitúa a medio camino entre un albergue juvenil y una casa de colonias tradicional, lo que lo aleja del concepto de cabañas o apartamentos vacacionales independientes. Aquí la experiencia se centra en la convivencia, las actividades dirigidas y el uso intensivo de instalaciones compartidas, por lo que es una opción de hospedaje más cercana a un albergue de grupo que a un resort turístico pensado para familias que buscan intimidad y servicios personalizados.

En cuanto a las instalaciones de descanso, el alojamiento se organiza principalmente en habitaciones múltiples con literas, algunas de hasta doce plazas, lo que responde al formato clásico de casa de colonias más que al de hostal o hostería con cuartos privados. Este tipo de distribución permite alojar clases enteras o grupos amplios, pero sacrifica privacidad y comodidad individual si se compara con un departamento turístico o un pequeño apartamento vacacional pensado para familias reducidas. Varios comentarios señalan que el espacio de las habitaciones no siempre está bien aprovechado y que puede resultar justo para el movimiento de tantas personas, algo a tener en cuenta para quienes priorizan el confort sobre la capacidad.

El mobiliario es funcional y básico, orientado a resistir un uso intensivo por parte de menores y grupos grandes, pero algunos usuarios mencionan colchones duros y habitaciones poco acogedoras, con pasillos y estancias que transmiten una sensación algo fría, lejos del ambiente cuidado que se espera en un hotel de turismo familiar o en una villa de vacaciones. Para grupos que solo buscan un lugar donde dormir tras un día lleno de actividades, este enfoque puede ser suficiente, pero para quienes estén acostumbrados a alojamiento más confortable, el contraste puede resultar evidente.

Un punto importante a considerar es el mantenimiento y la sensación general de limpieza. Mientras algunos grupos destacan que las duchas funcionan correctamente y que el agua caliente se regula bien, otros describen elementos mejorables como literas que crujen, espacios que recuerdan a edificios muy antiguos y ciertos detalles de higiene que podrían cuidarse más. Esto lo sitúa claramente en una categoría diferente a la de un resort o una posada de encanto, donde la decoración y la comodidad son una prioridad; aquí el foco está puesto en la funcionalidad y la capacidad de acoger grupos numerosos con un presupuesto ajustado.

Respecto a los servicios de restauración, la fórmula es la típica de una casa de colonias: menús cerrados, pensados para dar de comer a muchos niños y jóvenes a la vez, con horarios marcados y un enfoque práctico más que gastronómico. Algunas opiniones describen la comida como aceptable o incluso buena, con posibilidad de repetir cuando la organización del grupo lo permite; otras, en cambio, relatan raciones muy justas cuando quien sirve son los monitores y una sensación de quedarse con hambre, sobre todo en meriendas y desayunos. No se puede comparar con un apartamento vacacional con cocina propia, donde cada familia controla su alimentación, ni con un hotel que ofrece buffets amplios pensados para el turista de ocio.

En la organización de las comidas también influye mucho quién acompaña al grupo: cuando son los propios profesores o responsables quienes sirven o gestionan las raciones, la percepción suele ser más positiva; cuando todo depende de monitores internos, algunos huéspedes describen restricciones y poca flexibilidad. Esto refleja una realidad habitual en casas de colonias: la experiencia puede variar de forma notable según la coordinación entre el centro educativo, el personal de la casa y las expectativas de los participantes.

Un aspecto central de Mas Gircós son las actividades dirigidas. Se ofrecen propuestas como circuitos en bosque vertical, dinámicas de grupo y juegos nocturnos, que constituyen el principal valor añadido frente a un simple albergue sin programación. Hay opiniones que destacan actividades entretenidas y bien estructuradas, con monitores que consiguen que los niños vuelvan contentos, mencionando jornadas con varias actividades de varias horas cada una. Para colegios y entidades que buscan más que solo un lugar de alojamiento, este enfoque de ocio educativo es clave.

Sin embargo, también se recogen vivencias muy críticas en cuanto a la actuación de ciertos monitores: desde trato percibido como borde o poco empático hasta comentarios inadecuados dirigidos a menores. Se describen situaciones en las que se imponen dinámicas grupales rígidas (como obligar a repetir bailes si una sola persona no participa) y actitudes que algunos consideran poco respetuosas. Esto puede generar un contraste importante entre grupos que valoran la animación y grupos que priorizan el respeto a ritmos individuales o necesidades específicas de los niños.

Sobre la seguridad y el entorno, el complejo se ubica en una zona de campo con accesos por caminos que, según algunos testimonios, pueden deteriorarse mucho con la lluvia, generando situaciones de riesgo para vehículos y participantes si no se toman precauciones adecuadas. Es un punto especialmente sensible cuando se trata de grupos escolares: mientras el entorno natural puede ser un atractivo evidente frente a un hotel urbano o un apartamento vacacional en ciudad, la gestión de los accesos y la comunicación de las condiciones reales del terreno resulta fundamental para que profesores y acompañantes puedan valorar el desplazamiento con criterio.

En el interior del recinto, ciertas actividades de aventura, como el bosque vertical, han sido valoradas positivamente por su componente lúdico y de reto personal. No obstante, algunos relatos señalan que las explicaciones sobre qué hacer en caso de caída o dificultad podrían ser más claras y empáticas, sobre todo cuando se trabaja con niños que pueden sentir miedo en altura. Para un centro de este tipo, que se posiciona como alternativa a hostales y hoteles sin actividades, la calidad de la dinamización y de la supervisión cobra tanta importancia como la infraestructura física.

En cuanto a los espacios de ocio interior, se menciona una sala utilizada como “discoteca” que algunos usuarios perciben como un antiguo establo reconvertido, con olor desagradable y decoración muy básica. Este tipo de sala puede cumplir la función de reunir al grupo para música y baile, pero dista mucho del tipo de instalaciones que se encuentran en un resort de vacaciones o en una villa turística de alto nivel. De nuevo, la clave está en las expectativas: para estudiantes que solo valoran tener un lugar donde divertirse un rato con música, puede ser suficiente; para quienes esperan un ambiente cuidado y confortable, la valoración será mucho más crítica.

Otro elemento recurrente en los comentarios es la gestión del agua. Se han descrito experiencias en las que no hay fuentes de agua libremente accesibles durante el día, y el agua potable se limita a los momentos de las comidas, algo que puede resultar incómodo para estancias con mucha actividad física y altas temperaturas. Algunos huéspedes también cuestionan la calidad del agua disponible fuera de las botellas comerciales, hasta el punto de recomendar traer grandes cantidades de agua propia y cremas para picaduras, debido a la presencia notable de mosquitos. Este tipo de detalles lo diferencian claramente de un hotel u hostería con servicios más estandarizados.

En términos de confort ambiental, se comenta la ausencia de mosquiteras en las ventanas y la escasa iluminación en algunas zonas exteriores, lo que se traduce en múltiples picaduras y sensación de inseguridad o incomodidad al desplazarse por la noche. Estos puntos son relevantes para cualquier centro de hospedaje, pero cobran aún más importancia cuando se trabaja con menores. A la vez, son aspectos que, con inversión y mantenimiento, podrían mejorarse sin necesidad de transformar la esencia de casa de colonias.

La experiencia nocturna incluye juegos y dinámicas como búsquedas de monitores escondidos, con pruebas de interacción como pintadas en la piel con rotulador, que pueden resultar divertidas para algunos grupos y repetitivas o poco inspiradas para otros. La valoración de estas propuestas suele depender mucho de la edad de los participantes y de su nivel de implicación; no es lo mismo un grupo de primaria, para el que estas actividades pueden ser un recuerdo memorable, que adolescentes que quizá esperen dinamizaciones más elaboradas y espacios de ocio algo más cómodos, como los que podría ofrecer un albergue juvenil moderno o ciertos hostales especializados.

En comparación con otros formatos de alojamiento como apartamentos vacacionales, departamentos turísticos o villas de alquiler íntegro, Mas Gircós no está pensado para familias que viajan por libre, cocinan a su ritmo y buscan privacidad. Aquí el modelo se basa en pensión completa, horarios estructurados y vida en comunidad. Para un grupo que busque una experiencia de inmersión colectiva, con actividades al aire libre y un entorno sencillo de convivencia, esto puede ser un punto a favor. Para parejas o familias que desean una escapada tranquila similar a la de un pequeño resort con servicios, el formato no se ajusta a lo que suelen esperar.

Otro aspecto que conviene tener en cuenta es el trato y la comunicación con la organización. Hay opiniones que resaltan que los niños han regresado satisfechos, con buenos recuerdos de los monitores y de las actividades, mientras otras experiencias relatan falta de empatía, respuestas poco profesionales ante problemas de seguridad o incomodidades, y cierta rigidez a la hora de atender quejas. Esto indica que la vivencia final depende en gran medida del equipo que atiende en cada momento y de la coordinación previa con los responsables del grupo.

En síntesis, Mas Gircós (casa de colònies) ofrece un alojamiento de gran capacidad orientado a colonias escolares y grupos juveniles que priorizan la convivencia y las actividades organizadas por encima del confort propio de un hotel, una posada o una hostería turística. Entre sus puntos fuertes destacan la posibilidad de realizar varias actividades al día, la integración del entorno natural y la estructura pensada para grupos grandes. Entre sus aspectos mejorables se encuentran el estado y diseño de algunas habitaciones, la gestión del agua y de la alimentación, la comodidad de los espacios comunes y la homogeneidad en la calidad del trato por parte del equipo de monitores. Para centros educativos, asociaciones y entidades que busquen una casa de colonias con servicios básicos y programación, puede ser una opción a considerar, siempre que se contrasten previamente las necesidades del grupo con las características reales del lugar y se ajusten las expectativas a un formato de casa de colonias, no a un resort ni a unos apartamentos vacacionales orientados al turismo convencional.

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