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BLUESEA Montevista Hawai

BLUESEA Montevista Hawai

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Avinguda de la Roca Grossa, 5, 17310 Lloret de Mar, Girona, España
Hospedaje Hotel
6.6 (6229 reseñas)

El BLUESEA Montevista Hawai se presenta en el panorama del alojamiento en Lloret de Mar como una propuesta singular, resultado de la fusión de dos establecimientos históricos, el Montevista y el Hawai. Esta unión ha dado lugar a un complejo que se etiqueta como un único resort, duplicando sus instalaciones y ofreciendo a los potenciales huéspedes una experiencia que se sitúa entre el hotel tradicional y un centro vacacional más amplio. Ubicado en la Avinguda de la Roca Grossa, 5, su localización es estratégicamente interesante, pues se encuentra en una zona ligeramente elevada de la localidad, permitiendo disfrutar de vistas panorámicas, a diferencia de muchos otros hoteles que se concentran en primera línea de playa. A pesar de esta elevación, la cercanía al mar y a las paradas de autobús cercanas es un punto a favor, facilitando la movilidad y el acceso a la costa en pocos minutos a pie.

La Experiencia Humana: El Pilar del Hospedaje

Si hay un aspecto que consistentemente resalta en la valoración de los huéspedes que eligen este hospedaje, es la calidad y dedicación de su equipo humano. El servicio, en muchas reseñas, es calificado como el mayor orgullo del establecimiento, llegando incluso a sugerir que la atención recibida podría equipararse a la de un hotel de categoría superior, como un 4 Estrellas Superior. El personal, que maneja diversos idiomas en la recepción, es descrito como atento, profesional y siempre dispuesto a resolver cualquier incidencia con rapidez.

Se han hecho menciones específicas a miembros del equipo, como Violeta en recepción, cuyo trato amable y capacidad resolutiva son destacados como elementos clave que transforman una estancia ordinaria en una memorable. Asimismo, el personal de limpieza, como Natalia, recibe agradecimientos por su dedicación y por mantener un estándar de frescura y orden en las habitaciones, a pesar de las dificultades estructurales que el edificio pueda presentar. Esta calidez humana es un factor decisivo para muchos que buscan una posada o un lugar donde sentirse acogido, y aquí, el Montevista Hawai parece brillar con luz propia.

Análisis de las Habitaciones y las Infraestructuras

La valoración de las habitaciones es, sin embargo, el punto donde la experiencia se polariza drásticamente. El edificio data de 1974, y aunque se menciona una renovación en 2012, las críticas recurrentes apuntan a que ciertos elementos de la infraestructura no han envejecido con la misma dignidad. Algunos visitantes han reportado que las habitaciones pueden ser notablemente pequeñas, y en ciertos casos, los cuartos de baño son descritos como extremadamente reducidos, casi un “cubículo”. Para aquellos que buscan el espacio de un departamento o la amplitud de unas villas, este alojamiento puede quedarse corto en términos de metros cuadrados.

Las discrepancias en limpieza son significativas. Mientras algunos reportan un servicio diario impecable, otros han señalado problemas graves de higiene, mencionando la presencia de cabellos o manchas en la ropa de cama, lo cual resulta inaceptable para cualquier tipo de hospedaje, sea un hotel o un hostal más modesto. Además, el caudal de agua se reportó como débil, especialmente en las plantas superiores, y problemas de conectividad Wi-Fi intermitentes han afectado a la experiencia de algunos usuarios.

La infraestructura mecánica también presenta desafíos. Se ha documentado que uno de los ascensores ha estado fuera de servicio, lo cual, considerando que el complejo cuenta con 422 habitaciones y que solo dispone de dos unidades de elevación, genera cuellos de botella y demoras considerables al transportar equipaje, un inconveniente severo que no se esperaría en un resort moderno o en unos apartamentos vacacionales bien dotados. Los baños y ascensores son señalados como elementos antiguos que requieren una modernización urgente.

La Oferta Gastronómica: Entre lo Estándar y lo Deficiente

La restauración es otro campo de batalla en las opiniones. Para quienes optan por el régimen de desayuno incluido, la oferta se describe como estándar para un hotel de 3 estrellas, incluyendo opciones como desayuno inglés, fruta, verduras y la posibilidad de que algunos productos sean cocinados al momento. Esta cocina en vivo es valorada positivamente por mantener la frescura.

No obstante, cuando se evalúan las comidas completas (almuerzos y cenas), especialmente bajo el régimen de Todo Incluido, la crítica se endurece. Varios huéspedes han calificado la comida como “horrible”, sin sabor, repetitiva y de calidad cuestionable. Existe la percepción de que el buffet está diseñado primordialmente para ajustarse a los gustos de la población turística extranjera, principalmente británica, lo que puede decepcionar a aquellos que buscan una experiencia culinaria más autóctona o variada. La calidad percibida de las bebidas alcohólicas en el régimen Todo Incluido también ha sido objeto de severas críticas.

Balance de Servicios y Expectativas

Este establecimiento, que se esfuerza por ofrecer una experiencia completa que incluye animación para adultos y niños, y una piscina exterior con solárium, obliga al cliente a realizar un ejercicio de priorización. El BLUESEA Montevista Hawai no debe compararse con la privacidad que ofrecen las villas o la autosuficiencia de los apartamentos vacacionales; su modelo es el de un hotel de servicio completo, aunque con el mantenimiento de un edificio de varias décadas. Tampoco se asemeja a un albergue juvenil en cuanto a servicios, pero su precio, a menudo competitivo, lo sitúa en una franja donde las expectativas sobre la infraestructura pueden ser más flexibles.

La existencia de dos piscinas es una ventaja que permite distribuir a los huéspedes, aunque incluso así, se reportó que en momentos de alta ocupación, el área de la piscina puede saturarse, dificultando a los visitantes tomar el sol o bañarse con comodidad, un problema común en hoteles de gran capacidad sin una planificación de espacio exterior sobredimensionada. Es fundamental que el cliente potencial entienda que está reservando un hospedaje donde la amabilidad del personal (la parte humana) es un activo de categoría superior, mientras que la parte material (las habitaciones, la comida consistente) muestra signos evidentes de su antigüedad y el desgaste acumulado.

Para el viajero que valora la ubicación céntrica, la accesibilidad para sillas de ruedas y, sobre todo, un trato excepcionalmente cordial y resolutivo por parte del personal, el BLUESEA Montevista Hawai puede ofrecer una relación calidad-precio favorable. Sin embargo, para aquel que priorice instalaciones modernas, una oferta gastronómica gourmet o la tranquilidad de una insonorización perfecta, este hotel de la cadena Bluesea podría ser una fuente de frustración. La experiencia final dependerá, en gran medida, de la habitación asignada y de si el huésped puede pasar por alto las deficiencias estructurales en favor del excelente trato humano recibido en su estancia.

Es un lugar que genera opiniones muy extremas: o se disfruta de la atmósfera acogedora creada por su equipo, o se sufre por las carencias de un edificio que pide a gritos una renovación integral. No es una hostería pequeña y familiar, sino un complejo grande, con la complejidad logística que eso conlleva. Es una opción válida dentro de la oferta de alojamiento en la Costa Brava, siempre y cuando se gestionen las expectativas respecto a la modernidad de sus instalaciones versus el coste de la reserva. La promesa de un hotel desenfadado se cumple, pero ese desenfado se manifiesta tanto en su estilo como en la variabilidad de sus acabados y servicios.

al considerar este hotel, el cliente debe ponderar si la calidez del servicio y la ubicación compensan la posibilidad de un departamento anticuado o una experiencia alimentaria inconsistente. La infraestructura, que una vez fue la base de dos históricos hoteles, ahora requiere una inversión que equilibre el nivel de servicio que su personal ya está ofreciendo. Es una alternativa a considerar si se busca evitar el encanto de las cabañas o la privacidad de las villas, optando por un servicio más orientado a la atención directa, típica de un hotel de volumen, pero con la marcada diferencia de un equipo que se supera a sí mismo.

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