Posada de las Almas
AtrásLa Posada de las Almas, ubicada en la C. de San Pablo, dentro del Casco Antiguo de Zaragoza (50003), representa uno de los capítulos más ricos y, a la vez, más melancólicos de la historia del alojamiento urbano en Aragón. Si bien para el viajero contemporáneo que busca habitaciones o un hospedaje inmediato este nombre se traduce hoy en una decepción, su legado cultural y arquitectónico exige un análisis detallado para comprender su valor intrínseco, aunque no pueda ofrecer un servicio de Posada, Hostal, Hotel o Resort en la actualidad.
Para aquel que se interesa en la trayectoria de los establecimientos que definieron el concepto de Hostería o Albergue en España, la Posada de las Almas es fundamental. Sus cimientos datan de una época remota, habiendo abierto sus puertas al público en el año 1705 (algunas referencias apuntan a 1709) como un punto de hospedaje esencial para los comerciantes y viajeros que arribaban a Zaragoza. En aquel tiempo, un establecimiento como este no solo ofrecía un lugar para dormir, sino que era un centro neurálgico de actividad, un verdadero Hospedaje que cobijaba las necesidades logísticas del tránsito peninsular. Su fachada, adornada con un escudo singular donde se aprecian varias ánimas, le confirió desde sus inicios un aire distintivo y un magnetismo que trascendió lo meramente funcional para adentrarse en el ámbito del mito local.
El Legado Histórico: Más Allá de un Simple Alojamiento
El peso histórico de este edificio es innegable y lo posiciona muy por encima de la categoría de un simple Hostal o un modesto Albergue. La Posada de las Almas fue un testigo privilegiado de la historia española, acogiendo entre sus muros a figuras que moldearon el devenir del país. Es un hecho documentado que el insigne pintor Francisco de Goya se hospedó allí durante sus estancias en la ciudad. Esta conexión con el arte se ve amplificada por su vínculo con la cultura aragonesa, estando estrechamente ligada al mundo de la jota, lo que le otorgaba un carácter profundamente local y tradicional, lejos de la frialdad que a veces se asocia a los grandes Resorts o cadenas hoteleras modernas.
El establecimiento también sirvió de refugio a personajes militares y reales; se menciona la estancia del General Palafox y, en épocas más recientes, la del Rey emérito Juan Carlos I cuando este cursaba su formación como cadete en la Academia General Militar, lo que subraya su prestigio como lugar de Hospedaje de confianza para las élites. Esta rica crónica de huéspedes ilustres es un "activo" inmaterial que ningún Departamento moderno o Apartamento vacacional puede replicar.
Pero quizás el honor más significativo para la Posada de las Almas radica en su contribución a la historia del séptimo arte. Fue en este lugar, en el año 1897, donde el cineasta Eduardo Jimeno Correas reveló al público la que se considera la primera película de la historia del cine español: Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza. Este hito cinematográfico, ocurrido en un edificio destinado al alojamiento de viajeros, cimenta su lugar no solo en la historia aragonesa, sino en la narrativa cultural de toda la nación. Esta impronta cultural es tan fuerte que la Posada fue inmortalizada en la literatura, siendo mencionada en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, quien describió con detalle el ambiente de la zona y el sitio donde se alojaron sus personajes, refiriéndose a ella precisamente como la posada de las Ánimas.
La Transformación Hacia un Hotel del Siglo XX
Con el paso de los siglos y la evolución de las expectativas de los clientes, la estructura debió adaptarse. A principios del siglo XX, el arquitecto Regino Borobio se encargó de una reforma significativa, buscando modernizar las instalaciones y adaptarlas a un formato más alineado con los Hoteles de la época, incluyendo la adición de un restaurante que ofrecía cocina típica aragonesa. Esta adaptación transformó su identidad de Posada tradicional a una Hostería o pequeño Hotel con servicios más definidos, aunque conservando su entrada histórica en la calle San Pablo y una salida secundaria en la calle San Blas.
Tras la Guerra Civil, el edificio pasó a ser propiedad de la familia García Lascurain, quienes mantuvieron viva la llama del negocio durante varias generaciones. En sus últimos años operativos, el establecimiento había reducido su capacidad, pasando de las 70 habitaciones originales a unas 27, un claro indicio de cómo la necesidad de mantener la estructura histórica y cumplir con las normativas urbanísticas comenzaba a pesar sobre la operatividad comercial, incluso si se consideraba una opción de alojamiento de calidad superior a un simple Albergue.
El Gran Inconveniente: La Imposibilidad de Hospedaje
Aquí llegamos al punto crucial para el potencial cliente: el principal y absoluto inconveniente de la Posada de las Almas es que, a pesar de su glorioso pasado como Posada, Hotel y punto de encuentro, actualmente no ofrece ningún tipo de alojamiento. El cierre definitivo se decretó en el año 2009 por el Gobierno de Aragón, debido a que el establecimiento, en su configuración de entonces, no cumplía con las normativas vigentes, lo que imposibilitó su continuidad como negocio de hospedaje.
Desde ese fatídico verano de 2009, la estructura ha permanecido en un prolongado estado de abandono. Las referencias encontradas indican que, a pesar de los rumores y las intenciones de los propietarios de remodelarla para reabrirla como un hotel de cuatro estrellas o incluso para buscar un nuevo proyecto, la realidad es que el inmueble sigue esperando. Esta situación anula cualquier posibilidad de que un viajero pueda reservar habitaciones, alquilar un Departamento o considerar este lugar como una Posada o Villas para sus vacaciones. Es una pena para el sector de alojamiento que un edificio con tal magnitud histórica no pueda ofrecer su hospitalidad hoy en día.
Contrastes en el Mercado de Alojamiento
El mercado actual de alojamiento en Zaragoza, al igual que en otras ciudades, está saturado de Hoteles, Hostales, opciones de alquiler tipo Apartamentos vacacionales y bed & breakfasts. En este panorama competitivo, la Posada de las Almas se erige como un fantasma arquitectónico. Su valor es puramente patrimonial, no de servicio. Mientras que un cliente podría buscar cabañas en entornos naturales o Resorts de lujo, la Posada ofrece el lujo de la historia encapsulada, pero inaccesible. No existe la opción de un Hospedaje de este calibre, ni siquiera como una Hostería rural modernizada; solo existe el edificio en la C. de San Pablo, en espera de una resurrección que le permita volver a abrir sus puertas.
El hecho de que mantenga valoraciones perfectas (5 estrellas en registros de usuarios) confirma la admiración que inspira su relato y su arquitectura. Sin embargo, estas puntuaciones no reflejan la calidad de un alojamiento reciente, sino el reconocimiento a su papel histórico. Es vital que el potencial cliente entienda que buscar un Albergue o una Posada en esta dirección será infructuoso; es un monumento a la hospitalidad pasada, no un proveedor de servicios presente.
Un Tesoro Inaccesible
la Posada de las Almas es un referente de la arquitectura histórica zaragozana y un símbolo de la tradición de Hospedaje en la ciudad. Su historia, ligada a Goya, Galdós y el nacimiento del cine nacional, la convierte en una parada obligatoria para el turista cultural. No obstante, para aquel que necesite un lugar para pernoctar, ya sea un Hostal económico, un Hotel de paso, o incluso una Posada tradicional, este edificio no figura como una opción viable. Su estado actual de abandono, tras el cierre en 2009, obliga a los interesados en Habitaciones o Hospedaje a buscar alternativas en el vibrante sector de Hoteles y Apartamentos vacacionales de Zaragoza, dejando a la Posada de las Almas como un recordatorio silencioso de cómo eran los mejores alojamientos hace siglos.